Los
ecosistemas de montaña son los que mayor impacto sufren en la actualidad por
parte de las comunidades humanas que componen el paisaje colombiano, gracias a
que en la región es en donde se concentra una mayor cantidad y variedad de árboles
por kilómetro cuadrado. En este panorama
es indispensable realizar esfuerzos para controlar la devastación de los
ecosistemas mediante la conservación en parches, corredores biológicos y áreas
protegidas, para que éstos sirvan de refugio a las especies silvestres y
aumenten la capacidad de los ecosistemas para resistir cambios bruscos, como
generalmente existen en la naturaleza.
En la
región existen muchos lugares con problemas de deforestación, sobrepastoreo,
explotación de canteras, minas a cielo abierto, entre otras actividades
económicas que transforman drásticamente los ecosistemas naturales, hasta el
punto de que no pueden regenerarse por sí mismos. La corriente de la restauración
ecológica pretende enriquecer paulatinamente los ecosistemas que
actualmente requieren una intervención humana, para así restablecer la
estabilidad entre especies; la restauración ecológica no puede devolver los
ecosistemas a su estado original, pero con el tiempo puede transformar el
paisaje de un área actualmente devastada, para el disfrute y uso sostenible por
parte de las personas.
